12 de abril de 2010

Día 5. Relato de una sorpresa en Antes.

Probablemente por ser el estreno, la función del día de ayer de Antes fue, ante todo, muy cool. Fito Paez y una serie de famosos asistieron. Hubo pizzas extrañas, en forma de cucurucho, y cerveza para todos. Comienzo poco auspicioso para los escépticos (levanto la mano).
En la sala si algo no había, era silencio. La gente se reía, gritaba y tomaba cerveza en sus asientos. Y cuando bajó el director, Daniel Gimelberg, también bajó la ovación con potencia. Daniel se reía, estaba contento. Una mujer a mi lado saludaba a Marco Berger y le decía “soy la madre de Nahuel”. Otra, sinceramente insoportable, gritaba a Sergio Wolf mientras presentaba la película, diciéndole cosas como “¡No cuentes lo que pasa, boludo!” y comentando, también con su garganta a toda máquina, “That’s a fuckin’ lie” cuando Wolf se refería a la experiencia cinematográfica anterior de Gimelberg como una “media película”. Gimelberg asintió, los aplausos dieron por finalizada la presentación, y el director caminó por al lado de la desagradable mujer. “¡No te ayudo más!”, expresó ella. Daniel se rió, pero quienes le vimos la cara supimos que se arrepentía gravemente de la decisión que había tomado tiempo atrás, cuando esta mujer empezó a formar parte de su proyecto. Finalmente, las luces se apagaron y la mujer, que no dejaba su vaso de cerveza, siguió con su perorata que, podría asegurar, no terminó ni con el fin de la película.
Con un presupuesto bajísimo y con gente trabajando “de onda”, Antes se hizo con lo mínimo pero no por eso hubo carencia de recursos. Ubicada torpemente en finales de los ’90 y en comienzos del 2000, cuenta la historia de Nacho dividiéndola en un verano y en un invierno -que sucede, al parecer, dos años más tarde- que se entrelazan. El verano, de día y de colores cálidos, es la vida feliz y cómoda de un estudiante de veintiún años de clase media, que pasa la estación con su novia y con sus amigos. Especialmente con Tomás, su mejor amigo gay con el que comparte una relación homoerótica, y que pronto se va a vivir a Madrid. Absolutamente contrapuesto es el invierno -frío, oscuro y nocturno- tiempo más tarde, en el que Nacho está solo, deambulando, trabajando en un taller mecánico, cobrando una pensión del socio de su papá, gastando lo que tiene en drogas y alcohol, cayendo cada vez más bajo.
La narración no ahorra efectismos, lugares comunes ni planos errados e inadecuados y pareciera, muchas veces, no encontrar el timing correcto. Aunque todo sea por momentos, los vicios logran compensarse con una narración cada tanto progresiva y con escenas potentes en sus diálogos y, por sobre todo, en sus actuaciones. Cuesta imaginárselo de otra forma con un elenco con Nahuel Viale a la cabeza, acompañado de Nahuel Pérez Biscayart, Martín Piroyanski, Carlos Portaluppi, Guadalupe Docampo (ganadora del premio a la mejor actriz en el Festival de Mar del Plata por La Tigra, Chaco), Alejandra Flechner.
Porque además de sorprender la a veces inusitada belleza con la que se muestra Buenos Aires, sorprende tal tino en el casting de una película argentina de tan bajo presupuesto. Y por eso vale la pena ver Antes y no desdeñar el potencial de Daniel Gimelberg, que, es cierto, no se ve fácilmente en esta ópera prima. Da placer y esperanza saber que hay una generación de actores que se viene con todo y que está dispuesta –ya lo ha demostrado- a inundar las pantallas con su inteligencia y versatilidad.

Día 4. Pequeña reseña sobre Black Dynamite.

Una mujer negra sale de entre las sábanas. Ahora una blanca y, por último, una asiática. Las tres le agradecen a Black Dynamite la noche de sexo. Pero Black Dynamite les pide silencio: van a despertar a las otras chicas que están en la cama.
Son los 70s. Época de afros, funk y black power. Black Dynamite es un veterano de la guerra de Vietnam que se ha retirado y ha dejado la CIA, a la cual pertenecía. Pero la muerte de su hermano en medio de una venta de drogas hará que la máquina de matar con nunchakus vuelva a las calles para esclarecer el asesinato. Es que BD ha roto una promesa: había jurado a su madre, en su lecho de muerte, que cuidaría de su hermano y lo mantendría con vida. Comenzará una investigación en la que descubrirá que el lugar que habita está en plena debacle. Se trata de una comunidad donde hasta el orfanato está inundado de drogas, lo que lo afecta especialmente, porque, dice, "Yo también fui huérfano". Ahora, la misión de BD se ha convertido en algo mucho mayor que la resolución de un asesinato.
Parodia del cine clase B de los setentas (Kung Fu, político, acción y hasta romántico), Black Dynamite es una sucesión imparable de peleas, micrófonos que no deberían verse en la pantalla, zooms violentos, gags y sinsentidos dramáticos.