Una mujer negra sale de entre las sábanas. Ahora una blanca y, por último, una asiática. Las tres le agradecen a Black Dynamite la noche de sexo. Pero Black Dynamite les pide silencio: van a despertar a las otras chicas que están en la cama.
Son los 70s. Época de afros, funk y black power. Black Dynamite es un veterano de la guerra de Vietnam que se ha retirado y ha dejado la CIA, a la cual pertenecía. Pero la muerte de su hermano en medio de una venta de drogas hará que la máquina de matar con nunchakus vuelva a las calles para esclarecer el asesinato. Es que BD ha roto una promesa: había jurado a su madre, en su lecho de muerte, que cuidaría de su hermano y lo mantendría con vida. Comenzará una investigación en la que descubrirá que el lugar que habita está en plena debacle. Se trata de una comunidad donde hasta el orfanato está inundado de drogas, lo que lo afecta especialmente, porque, dice, "Yo también fui huérfano". Ahora, la misión de BD se ha convertido en algo mucho mayor que la resolución de un asesinato.
Parodia del cine clase B de los setentas (Kung Fu, político, acción y hasta romántico), Black Dynamite es una sucesión imparable de peleas, micrófonos que no deberían verse en la pantalla, zooms violentos, gags y sinsentidos dramáticos.
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